Normas para el bien de todos

La Basílica de San Pedro es, ante todo, un lugar donde la comunidad se reúne para la oración y las celebraciones; al mismo tiempo, representa un patrimonio artístico, histórico y espiritual de valor único, meta de visitantes de todo el mundo.

Quienes entran están invitados a vivir este espacio con participación y recogimiento, manteniendo una actitud acorde con su carácter sagrado.

Se recomienda, además, entrar en la Basílica con gran respeto y atención, para vivir una experiencia auténtica de encuentro con lo sagrado, junto a la tumba del Apóstol Pedro.

Un lugar de oración. Durante la visita es necesario mantener un comportamiento respetuoso, recordando que muchas personas acuden a este lugar para rezar o participar en las celebraciones. Por lo tanto, es importante hablar solo en caso de necesidad, en voz baja, manteniendo los teléfonos en modo silencioso y evitando cualquier comportamiento que pueda causar molestias.

Vestimenta adecuada. El acceso a la Basílica está permitido solo con una vestimenta apropiada para un lugar de culto. No está permitido llevar ropa demasiado corta, camisetas sin mangas o sombreros dentro de la iglesia. Se trata de un simple gesto para honrar la sacralidad del edificio y a las demás personas.

Comida, bebidas y tabaco. En el interior de la basílica no está permitido consumir comida ni bebida, ni fumar, para preservar la dignidad del lugar y mantener los espacios limpios y acogedores para todos y todas.

Fotografías y equipos. Se invita a los visitantes a no tomar fotografías, ni siquiera para uso personal, para no molestar las celebraciones ni a otros visitantes. Está prohibido utilizar la sala litúrgica y los espacios anexos como set cinematográfico. En particular, no está permitido el uso de equipos voluminosos, incluso profesionales, sin autorización.

Animales. No está permitido el acceso con animales.


Gracias por su atención. El respeto de estas sencillas indicaciones permite disfrutar de la Basílica de San Pedro en un ambiente de serenidad, recogimiento y belleza.

Contribuir a preservar el clima de recogimiento y sacralidad de la Basílica de San Pedro permite a todos, fieles y visitantes, vivir la visita según su propia sensibilidad y en el respeto mutuo.