Oltre il Visibile

Fabbrica di San Pietro | ENI

Roma es la “ciudad eterna” porque su historia milenaria sigue viva en el presente. El patrimonio artístico que custodia no es solo una herencia del pasado, sino sobre todo una memoria confiada a nosotros y un legado que tenemos la responsabilidad de transmitir al futuro. En este contexto, la Basílica de San Pedro representa un lugar único en el mundo, donde fe, historia y arte se encuentran de manera inseparable.

Recorrer sus espacios significa adentrarse en una experiencia cultural y espiritual profunda, construida a lo largo del tiempo por los Papas, por los artistas y por los millones de fieles y visitantes que la han convertido en un símbolo universal.

De aquí nace la colaboración entre Eni y la Fabbrica di San Pietro, con un objetivo claro: estudiar en profundidad la Basílica y su Cúpula para preservar su estabilidad y magnificencia.


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El sentido del trabajo no es solo “restaurar” lo que se ve, sino ir “más allá de lo visible”: estudiar también lo que no se ve, desde los espacios subterráneos hasta las estructuras portantes, para comprender cómo el paso del tiempo ha incidido en el monumento.

En 2023 se inició un estudio que combinó fuentes del Archivo Histórico de la Fabbrica (del siglo XVI al XVIII) con datos de investigaciones realizadas durante de restauraciones más recientes. Esta reconstrucción sacó a la luz un aspecto fundamental de la historia de San Pedro.

La basílica, aunque grandiosa, siempre ha sido una obra compleja también desde el punto de vista de sus cimientos y del terreno de apoyo. Ya en el siglo XVII, Carlo Maderno, autor de la fachada, conocía las dificultades de la zona e intervino con soluciones de vanguardia para la época, consciente de que la durabilidad del monumento dependía también de lo que se encontraba bajo la superficie. También la Cúpula de Miguel Ángel, emblema de la arquitectura renacentista, ha sido observada y estudiada durante siglos.


En el siglo XVIII, el Papa Benedicto XIV encargó análisis a Luigi Vanvitelli y Giovanni Poleni, quienes identificaron la presencia de un cuadro de fisuración extendido.

El proyecto de patrocinio técnico de 2025 dio un paso más, adoptando una visión global de todo el complejo monumental: desde la fachada hasta los pilares interiores, desde el tambor de la Cúpula hasta las áreas hipogeas como las Grutas Vaticanas y la Necrópolis. En menos de dos meses, gracias a un trabajo coordinado y respetuoso de las funciones religiosas y de los flujos de visita, se realizaron relevantamientos extensivos en un área muy amplia.

El resultado cultural más significativo es la representación tridimensional integrada de la Basílica, que une arquitectura, subsuelo y monitorización continua. Esta herramienta no es solo un ejercicio técnico, sino una nueva forma de protección: permite leer San Pedro como un organismo vivo, frágil y magnífico, que debe ser custodiado con responsabilidad para que continúe hablando al mundo en los siglos futuros.


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