Hay personal encargado (identificable por chalecos amarillos y el logotipo oficial) preparado para proporcionar asistencia y garantizar un acceso ordenado y optimizado. Además, en la Basílica siempre están presentes los Sampietrini (custodios de la Basílica), vigilantes auxiliares y la Gendarmería Vaticana. Para cualquier información o necesidad, es posible dirigirse a ellos.