Oficina de Comunicación Institucional de la FSP

Ciudad del Vaticano, 18 de septiembre de 2026 – La Fabbrica di San Pietro anuncia la conclusión de la restauración conservativa de la cúpula de la Capilla Clementina, en la Basílica de San Pedro, una de las empresas decorativas más significativas de la Roma de principios del siglo XVII. Iniciada en mayo de 2025, la intervención ha abarcado 371 metros cuadrados de mosaicos, realizados entre 1601 y 1604 a partir de cartones de Cristofano Roncalli, conocido como «el Pomarancio». Los trabajos también han comprendido la decoración en estuco de la misma época, devolviendo una lectura unitaria a todo el conjunto decorativo.


Las razones de la intervención

Las actividades periódicas de seguimiento realizadas por la Fabbrica di San Pietro habían puesto de manifiesto la necesidad de una intervención conservativa en la decoración musiva de la cúpula.

La instalación del andamio, en enero de 2025, permitió examinar con mayor profundidad el estado de conservación de las superficies e identificar algunos problemas relacionados con el proceso natural de deterioro de los materiales y con las intervenciones realizadas a lo largo del tiempo.

Las inspecciones también abarcaron la decoración en estuco, incorporada posteriormente al programa de trabajos con el objetivo de asegurar la estabilidad de todo el conjunto decorativo y garantizar su conservación a largo plazo.


La restauración

Los trabajos estuvieron precedidos por una amplia campaña de diagnóstico que incluyó documentación fotográfica, análisis de laboratorio de los materiales constitutivos, cartografía digital de las formas de deterioro e investigaciones endoscópicas.

El levantamiento y la documentación de la intervención se gestionaron mediante la metodología BIM (Building Information Modeling). Al modelo tridimensional de la cúpula se asociaron los datos del levantamiento, la cartografía del deterioro y la información relativa a los trabajos realizados. Así se creó un archivo digital consultable y actualizable a lo largo del tiempo, destinado también a apoyar las futuras actividades de control y mantenimiento.

La fase operativa comprendió la limpieza preliminar y la eliminación del polvo de las superficies, la consolidación preliminar de las teselas y las cartelline sueltas, la limpieza controlada, el tratamiento de las eflorescencias y las consolidaciones superficiales y en profundidad.

A continuación, se retiraron los elementos incompatibles, se rellenaron las lagunas y se llevó a cabo la presentación estética de las superficies. Paralelamente, la restauración de las decoraciones en estuco siguió el mismo proceso metodológico y de diagnóstico aplicado a las superficies de mosaico.

Tras las actuaciones preliminares, las operaciones incluyeron la limpieza y la consolidación adhesiva y cohesiva, tanto de la matriz constitutiva de los elementos modelados como de la capa dorada. Después se procedió a reintegrar las lagunas y a realizar la presentación estética final.

Todos los productos empleados cumplen los requisitos de compatibilidad físico-química, reversibilidad y posibilidad de nuevos tratamientos, de plena conformidad con los principios teóricos y la normativa vigente en materia de restauración del patrimonio cultural.

La intervención permitió consolidar estructuralmente los soportes con riesgo de desprendimiento, contrarrestar los factores intrínsecos y extrínsecos de deterioro y restablecer la adecuada legibilidad formal y cromática de la obra.


Apuntes históricos

La capilla recibe su nombre de Clemente VIII, nacido Ippolito Aldobrandini, quien promovió su decoración. Construida según un proyecto de Miguel Ángel Buonarroti y terminada por Giacomo della Porta en 1580 como contraparte simétrica de la Capilla Gregoriana, forma parte del conjunto de espacios que rodean la Confesión de San Pedro.

Su programa iconográfico se inscribe en el contexto de la Contrarreforma y se definió con la contribución decisiva del cardenal Cesare Baronio.

La decoración musiva fue realizada por un equipo de unos diez maestros, entre ellos Marcello Provenzale, Paolo Rossetti y Ranuccio Semprevivo. En las pechinas se representan los cuatro Doctores de la Iglesia, mientras que las lunetas contienen escenas bíblicas. La cúpula se caracteriza por una rica decoración ornamental con amorcillos, guirnaldas y símbolos heráldicos de la familia Aldobrandini.